Recibir un diagnóstico y tomar medicamentos no siempre es suficiente para controlar la diabetes. Investigaciones presentadas en el ciclo de videoconferencias de la Escuela de Salud Pública de México (ESPM) muestran las brechas que persisten entre la detección, la atención y el control de esta enfermedad.
En México, alrededor de 5.2 millones de personas adultas viven con diabetes sin saberlo. Y entre quienes cuentan con un diagnóstico médico previo, apenas una de cada cinco alcanza el nivel de control glucémico definido en uno de los análisis presentados por especialistas del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), en el ciclo de videoconferencias organizado por la ESPM. Las cifras plantean una pregunta clave para la salud pública: ¿qué ocurre entre el momento en que una persona recibe el diagnóstico y el momento en que logra controlar la enfermedad?
Esta interrogante condujo la videoconferencia Diabetes en México: del diagnóstico al control glucémico, en la que participaron Alan Reyes García y Francisco Canto Osorio, investigadores del Centro de Investigación en Salud Poblacional del INSP, y Dalia Stern, investigadora del mismo centro y profesora de la ESPM.
Una enfermedad que muchas personas desconocen
A partir de datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2023, el Mtro. Alan Reyes García estimó que 14.6 millones de personas adultas en México viven con diabetes, equivalentes a una prevalencia de 18.4%. De ellas, aproximadamente 9.4 millones tenían un diagnóstico médico previo, mientras que 5.2 millones desconocían su condición. La detección oportuna es fundamental para iniciar la atención y reducir el riesgo de complicaciones, pero representa solo el primer paso de un proceso que requiere seguimiento médico y control glucémico.
Para analizar ese proceso, el equipo utilizó una herramienta conocida como cascada de atención, que permite identificar cuántas personas avanzan desde el diagnóstico hasta el control de la enfermedad y en qué etapas se presentan las principales brechas.
De la consulta al control: una brecha persistente
Entre las personas adultas con diagnóstico previo de diabetes, 72.8% reportó haber recibido atención médica durante los 12 meses anteriores; 70.8% utilizaba tratamiento farmacológico y 58.7% lo empleaba regularmente, según los indicadores del estudio. Sin embargo, solo 20% del total de personas con diagnóstico previo alcanzó el control glucémico definido en la investigación: una concentración de hemoglobina glucosilada inferior a 7%.
La brecha también se observa al examinar las etapas del tratamiento. Entre quienes reportaron atención médica, 97.2% utilizaba medicamentos; de estas personas, alrededor de 83% reportó hacerlo regularmente. Aun así, solo 34.9% de quienes utilizaban regularmente su tratamiento alcanzó el control glucémico establecido.
Los resultados muestran que acudir a consulta y tomar medicamentos, aunque indispensable, no garantiza por sí solo el control de la enfermedad. ¿Qué puede explicar esta diferencia? Durante la videoconferencia se señalaron posibles factores que requieren mayor investigación, como la disponibilidad continua de medicamentos, los ajustes al tratamiento, la calidad del seguimiento clínico, la educación para el uso adecuado de los fármacos y las desigualdades socioeconómicas. El análisis no demuestra que alguno de estos factores sea la causa directa de las brechas identificadas.
El control glucémico muestra señales de retroceso
Por su parte, el Dr. Francisco Canto Osorio presentó un análisis de la evolución de la hemoglobina glucosilada (HbA1c) en personas adultas con diabetes diagnosticada, con base en las ENSANUT de 2012, 2016, 2018 y el periodo 2021-2024. La HbA1c permite estimar los niveles promedio de glucosa en la sangre durante los dos o tres meses anteriores a la medición y ofrece información sobre el control glucémico a largo plazo.
La proporción de personas con una HbA1c inferior a 7% pasó de aproximadamente 27% en 2012 a 42.5% en 2018, pero descendió a 33.6% en 2021-2024. En ese mismo periodo, la proporción de personas con valores superiores a 8% aumentó de 44% a 51%, respecto de 2018.
Estas cifras describen cambios en el control de la diabetes, pero no permiten establecer por sí solas qué los provocó. Para comprenderlos es necesario investigar la influencia de la atención médica, los tratamientos y las condiciones sociales, entre otros factores.
Detectar antes y fortalecer la atención
Las investigaciones presentadas coinciden en que el desafío no termina con el diagnóstico ni con la prescripción de medicamentos. Mejorar el control de la diabetes exige fortalecer la detección temprana, garantizar la continuidad de la atención y comprender las barreras que enfrentan las personas durante su tratamiento.
Como parte de esta agenda, el equipo trabaja en un proyecto en la región de la Mixteca de Oaxaca, con apoyo de la World Diabetes Foundation. La iniciativa busca reunir información más detallada sobre la atención de personas con diabetes e hipertensión para comprender mejor las brechas identificadas.
Para la salud pública, la meta no consiste solamente en aumentar el número de personas diagnosticadas o bajo tratamiento, sino en lograr que la atención se traduzca en mejores resultados de salud. Esto requiere generar evidencia y convertirla en estrategias que respondan a las necesidades de la población.
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