Evaluación de una Vía de Atención Integrada para fortalecer la atención materna, neonatal e infantil en México

Garantizar una atención de calidad en el continuo de la salud materna, neonatal e infantil es un desafío persistente en muchos sistemas de salud, especialmente en contextos con desigualdades regionales en cobertura y calidad de los servicios. Un nuevo estudio publicado en Salud Pública de México propone y evalúa una Vía de Atención Integrada (VAI) para este fin, midiendo su impacto en actividades esenciales del cuidado antes, durante y después del parto.

La Vía de Atención Integrada es un enfoque que articula de forma secuencial y coordinada las acciones clínicas y organizativas que se ofrecen a las mujeres embarazadas y a sus bebés, desde el inicio del embarazo hasta el primer año de vida del infante. Esta vía organiza las intervenciones clave —como control prenatal oportuno, tamiz auditivo al recién nacido o consejería sobre signos de alarma, entre otros— para asegurar que cada etapa del cuidado se cumpla con calidad. 

Hallazgos clave: avances importantes, pero con retos pendientes

El equipo de investigadores —con integrantes del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) y especialistas clínicos— diseñó un conjunto de 44 indicadores para evaluar la implementación de la VAI antes y después de su aplicación en servicios de salud en Chiapas y Puebla. Entre los resultados más relevantes:

  • Incremento en el inicio oportuno del control prenatal en Chiapas (+31.4 puntos porcentuales) y mejoras en tamiz auditivo de recién nacidos (+41.9pp).
  • Aumento en prácticas clave de atención neonatal, como la lactancia materna inmediata, que creció hasta +34.8pp en Puebla.
  • Mayor cobertura de consultas posparto esenciales a los 5, 28 y 42 días después del nacimiento.
  • Más consejería tanto para madres como para recién nacidos acerca de señales de alarma en el periodo posnatal.

Estos avances muestran que la VAI tiene el potencial de mejorar prácticas fundamentales en la atención materno-infantil cuando se adapta a los contextos locales y se implementa con enfoques basados en evidencia científica. Sin embargo, los autores subrayan que aún se requieren estrategias locales y una evaluación continua para que estos modelos se traduzcan en resultados sostenibles en distintos entornos del país.

Implicaciones para la política pública y la práctica

La evaluación de esta vía de atención integrada no solo aporta evidencia empírica sobre su efectividad, sino que también destaca la importancia de monitorear y medir sistemáticamente la calidad de la atención. Este tipo de evaluación es esencial para identificar brechas, ajustar prácticas e impulsar mejoras continuas. Además, al centrarse en indicadores que reflejan aspectos fundamentales del cuidado —como la atención prenatal o la lactancia materna— se fortalecen no solo los procesos clínicos, sino también la experiencia de las familias que interactúan con el sistema de salud.

La implementación de intervenciones de mejora de la calidad como la VAI forma parte de una agenda más amplia para consolidar un sistema de atención que priorice la equidad, la continuidad de los servicios y la atención centrada en las necesidades de las mujeres, sus hijos y sus familias. Esto cobra especial relevancia en regiones con desafíos estructurales en el acceso y la calidad de los servicios de salud.

Texto: Redacción ESPM
Foto: UNICEF/ECU