Salud mental perinatal: un tema clave en el bienestar materno-infantil

La salud mental perinatal, que abarca desde la planeación del embarazo hasta un año después del parto, es un aspecto fundamental en el bienestar de las madres y sus bebés. La Dra. Laura Elena Navarrete Reyes, investigadora en salud mental perinatal en el Instituto Nacional de Psiquiatría, abordó este tema en una reciente conferencia, destacando su impacto en la salud pública y la importancia de la detección temprana de trastornos emocionales en mujeres embarazadas y en etapa postparto.

La depresión perinatal: un problema de salud pública

De acuerdo con lo expuesto por la Dra. Navarrete estima que 2 de cada 10 mujeres experimentan problemas de salud mental durante el embarazo o el postparto, siendo la depresión perinatal una de las afecciones más frecuentes. Sin embargo, su diagnóstico puede ser complejo, ya que síntomas como fatiga, cambios en el apetito y alteraciones del sueño pueden confundirse con signos normales del embarazo. Esto puede llevar a que muchas mujeres no reciban un tratamiento oportuno, lo que incrementa el riesgo de consecuencias adversas tanto para la madre como para el bebé.

Factores de riesgo y consecuencias

Entre los principales factores de riesgo para la depresión perinatal que se mencionaron en esta videoconferencia se encuentran:

  • Cambios drásticos en la vida de la mujer, como dejar de trabajar o asumir nuevas responsabilidades.
  • Expectativas sociales sobre el género del bebé y presiones familiares sobre la maternidad.
  • Número de embarazos previos y miedo al parto, especialmente si hubo experiencias traumáticas anteriores.
  • Falta de una red de apoyo y antecedentes personales o familiares de trastornos psiquiá
  • Sentimientos de culpa, autoexigencia extrema y temor a dañar al bebé.

Las consecuencias de la depresión perinatal pueden afectar tanto a la madre como al bebé. En las mujeres, aumenta el riesgo de complicaciones médicas como anemia, hipertensión, preeclampsia, sangrado posparto y uso de sustancias como tabaco o alcohol. En las/os bebés, se ha identificado un mayor riesgo de bajo peso al nacer, parto prematuro y dificultades en la regulación emocional, lo que puede afectar su desarrollo a largo plazo.

Tristeza postparto vs psicosis postparto

Es fundamental diferenciar entre la tristeza postparto, que afecta aproximadamente al 6% de las madres y desaparece en unas dos semanas, y la psicosis postparto, una condición más grave que puede incluir delirios, alucinaciones, agitación extrema y riesgo de daño para el/la bebé o la madre. La psicosis postparto requiere atención psiquiátrica inmediata y, en algunos casos, hospitalización para garantizar la seguridad de la madre y su hijo.

A razón de lo anterior, uno de los principales desafíos en la atención de la salud mental perinatal es la detección temprana. Muchas veces, el problema solo se identifica cuando el/la bebé presenta signos de malnutrición, enfermedades recurrentes o problemas en la interacción con la madre, lo que evidencia la necesidad de evaluar directamente el bienestar materno desde el embarazo.

Existen diversas herramientas para detectar trastornos emocionales en esta etapa, según lo expuso la especialista del Instituto Nacional de Psiquiatría, como los cuestionarios PHQ-9, EPDS (Escala de Depresión Postnatal de Edimburgo) y las preguntas de Gully, que pueden aplicarse en centros de salud para determinar la necesidad de atención psiquiátrica. Estos instrumentos permiten una detección oportuna, facilitando el acceso a intervenciones adecuadas.

En cuanto al tratamiento de la depresión perinatal se mencionó que puede incluir diversas estrategias:

  • Terapia psicológica, como la terapia cognitivo-conductual y la terapia interpersonal, que han demostrado ser efectivas para reducir los síntomas depresivos.
  • Uso de antidepresivos seguros durante el embarazo y la lactancia, siempre bajo supervisión médica para garantizar su seguridad.
  • Acompañamiento psiquiátrico y psicosocial para ofrecer la mejor atención a cada mujer, incluyendo grupos de apoyo y estrategias de autocuidado.
  • Fomentar redes de apoyo en la familia y la comunidad para reducir el aislamiento y la carga emocional de la maternidad.

Un llamado a la acción

Con base en la exposición de la Dra. Navarrete, la salud mental materna es clave para el bienestar de las futuras generaciones. Identificar y tratar a tiempo los trastornos emocionales en el embarazo y el postparto no solo mejora la calidad de vida de las madres, sino que también contribuye a la salud y el desarrollo de sus hijas/os. Es fundamental que tanto profesionales de la salud como la sociedad en general reconozcan la importancia de este tema y promuevan entornos de apoyo para las mujeres en esta etapa de sus vidas.

Se requiere, por tanto, un enfoque integral en el que las instituciones de salud, los gobiernos y las comunidades trabajen juntos para implementar estrategias de prevención, detección y tratamiento accesibles y efectivas. Solo así se podrá garantizar que las mujeres vivan la maternidad de manera saludable y plena, beneficiando a toda la sociedad.

Por: Redacción ESPM